Pianistas de hotel, en extinción.

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Recepción del Balneario de Mondariz

Es larga la relación de profesiones hoteleras que se van perdiendo. No voy a entrar en las razones que lo están provocando, quizás porque pienso que en estos tiempos los clientes, el mercado, no las encuentran necesarias, y al fin y al cabo son ellos los que mandan. Pero si quiero hacer algunos comentarios sobre una de estas profesiones. Ya lo advierto, me voy a poner melancólico.

Como decía, están despareciendo algunas profesiones hoteleras. Entre ellas podemos citar algunas que pocos clientes veían como las telefonistas (de las que se decían que lo sabían todo del hotel) y otras que si daban la cara: botones, maleteros, porteros, comis,….. El nombre y cometido de estas profesiones ya casi ni aparecen en los manuales de formación de los malos formadores en materias turísticas.

Hoy quiero hablar de una profesión, casi una figura, de la que todavía existen algunos ejemplos. Los músicos de hotel y en concreto de los pianistas. Esos profesionales que despliegan todo su conocimiento musical entre las personas que queramos escucharles y que con su maestría daban color y ambiente a los grandes salones de los también grandes hoteles.

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Entrada a los jardines del Gran Hotel de Mondariz

En Galicia, ámbito profesional en el que me muevo, creo que sólo nos queda un pianista en plantilla en un hotel Está en el Balneario de Mondariz donde todavía podemos oír, escuchar, disfrutar con las melodías que desde el piano regala el maestro Tito Cabo.

Créanme, compartir con Tito Cabo una tarde es un privilegio que ustedes no deberían perderse. No piensen en el dinero que les puede costar, porque en el Balneario de Mondariz algunas tardes y con frecuencia semanal, por el precio de un café les ponen, además de la taza de café, un espacio increíble que pronto hará cien años, un piano extraordinario y toda la sensibilidad del último pianista de hotel de Galicia.

Tenemos suerte, Tito es todavía joven y aun nos quedan muchas tardes de disfrutar con él. También a él le quedan muchas tardes para hacerlo con su público. “No sabes lo que vale un aplauso” me dijo en alguna ocasión.

Balneario de Mondariz pianistaDe entre las imágenes más conmovedoras que recuerdo de un pianista está la de aquel buen hombre que tocaba en un vetusto hotel que conoció mejores épocas en Praga. Aquel hombre, enjuto, de ojos azules y cansados, arrancaba notas de un piano que, como él, también estaba cansado. Al abandonar el hotel me acerqué y le dí las gracias por su trabajo. Con un gesto de su cara interpreté su agradecimiento y un cierto reproche hacia tantos miles de personas que habiendo pasado por allí nunca tuvieron una palabra amable. Para algunos, disfrutar de un pianista o del Hilo Musical tiene poca diferencia. Lo siento por ellos.

He conocido grandes pianistas de hotel. Alguno incluso es amigo, o eso espero. Uno de los más grandes es Jorge Foscaldo. Grande como él sólo, extraño y raro sólo como él. Tocó con los grandes, con los muy grandes y eso le hubiera dado derecho a todas las rarezas que hubiera querido.

Cuando oyes y ves tocar a Foscaldo es cuando podíamos darnos cuenta de que no había pianista y piano, había una sola cosa.

D. Jorge era un pianista de hotel. Siempre saludó con una pequeña reverencia a las señoras y damas que entraban en el hotel mientras él tocaba. No sé si también lo hacía cuando entraban los señores. Yo no lo recuerdo. Con los niños tenía una especial pelea. Nunca supe si le gustaban o no, pero siempre les atendía. Viene a mi una escena ocurrida en el Hotel Galatea (Rías Baixas), cuando con mucha paciencia, se entretenía en atender a un niño, pero eso sí, sin abandonar el ritmo de la música.

_Y0N2170Pero lo cierto es que esta es una profesión que se muere. Lejos quedan los tiempos en los que había cierta competencia entre los hoteles por contar con el mejor pianista. Lejos y remotos y además nunca volverán. Cuando el último pianista abandone se acabó todo.

Señores, los músicos de hotel se nos van y no van a volver. Yo lo siento, pero mientras tanto quisiera pedirles un favor. Cuando entren en un hotel donde haya un músico regalándoles una melodía, por favor, si lo hace bien (que de todo hay), respeten su esfuerzo y si no quieren escucharle, por lo menos no compitan con él en llenar el espacio sonoro. Dejen que la música de hotel lo llene todo mientras, lánguida la música, va desapareciendo.

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4 respuestas a Pianistas de hotel, en extinción.

  1. Benito-Anselmo Gil dijo:

    Hola Carlos.
    Me ha gustado mucho ese “sentimiento por escrito”. Aunque desde fuera del sector, estoy totalmente de acuerdo, y como usuario espero que no se extingan. La semana pasada estuve en un hotel con pianista. . . . .
    Y para cerrar, recordar que en mi época del Barajas, teníamos pianista, que compartiamos con Jesús Hermida (él por las mañanas, creo que en Antena 3, y nosotros por la tarde/noche) y me preocupe mucho de que no desapareciera, hasta le puse un cartel que decía “please, don’t shoot the pianist”, como en los “saloons” del far west de Clint Eastwood.
    Un abrazo. Benito-Anselmo.

  2. Pingback: Pianistas de hotel, en extinción. | esmeraldaoutes

  3. Santi Llecha dijo:

    En el Restaurante Dos Reis del Parador de Santiago de Compostela podemos disfrutar del gran Javier Varela http://javiervarelapiano.blogspot.com.es/2009/06/finales-de-octubre-del-ano-1982.html

    ¡Saludos!

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